La mayoría sabrá que enviar un archivo ejecutable es imposible de concretar utilizando Gmail como sistema de correos, esto básicamente como una medida preventiva para evitar infecciones con software potencialmente dañino para los usuarios.
Solo es cuestión de adjuntar un archivo de este tipo para que de inmediato salga la pantalla de error señalando que por motivos de seguridad no se permite el envió de archivos con esta extensión.
Sin embargo existe un pequeño pero muy práctico truco para evadir esta barrera, solo es cuestión de renombrar el archivo a un formato distinto y un tanto más amigable con Gmail como los es por ejemplo JPG.
Una vez renombrado el archivo podrá ser adjuntado sin ningún problema, es importante tener activada la opción de ver extensiones conocidas por el sistema operativo de esta forma el proceso será exitoso.



